Juan Bautista Adsuara: tres décadas de vanguardia, docencia y humanismo estratégico

Hoy visitamos a nuestro “profe” estrella en su despacho de la Calle Gobernador de Castellón, en pleno centro de la ciudad de la Plana, abierto, simpático, acogedor, “nuestro” Juan de siempre, y “Juanito” exclusivamente para sus amigos.  Su familia como fondo de pantalla y una pared llena de recuerdos, entre ellos la fotografía del día en que Juan detuvo el tiempo en Valencia.

Hay fechas que marcan el ADN de una profesión. El 4 de junio de 1992, el Palau de la Música de Valencia no solo acogía un acto académico; presenciaba el nacimiento de una generación de pioneros. Juan Bautista Adsuara fue la voz de aquella primera promoción de ESIC. Hoy, como profesor de EACE, presidente de Asoprofe y referente a través de su portal Recetas de Marketing, diseccionamos con él la evolución de un sector que ha pasado de la publicidad tradicional a la inteligencia emocional y digital, sin perder el foco en lo más importante: la persona.

Juan, situémonos en aquel 4 de junio de 1992. El Palau de la Música de Valencia estaba a rebosar de familias, autoridades y una expectación palpable. Fuiste el elegido para representar a la primera promoción de ESIC Valencia. Al mirar atrás, ¿qué queda en el profesor actual de EACE de aquel joven que subió al atril?

JBA: queda, sobre todo, una curiosidad inagotable y una ilusión que el tiempo no ha logrado erosionar. Recuerdo perfectamente la vibración de aquel escenario; no solo hablaba en nombre de mis compañeros, sentía que estábamos inaugurando una nueva era para el tejido empresarial valenciano. En aquel entonces, el marketing era casi una disciplina exótica en nuestras tierras. Hoy, cuando entro en un aula de EACE, trato de rescatar ese mismo sentimiento de “descubrimiento”. El marketing ha cambiado radicalmente —entonces no hablábamos de algoritmos, redes sociales o Big Data—, pero la esencia de conectar una solución con una necesidad humana sigue siendo la misma que defendí en aquel discurso. Ese joven del 92 me recuerda cada día que la técnica cambia, pero el compromiso con la excelencia debe ser permanente.

Si pudieras atravesar el tiempo y susurrarle algo a aquel joven que terminaba su formación en 1992, ¿qué consejo le darías tras 34 años de experiencia?

JBA: le diría dos palabras: “humildad intelectual”. Le explicaría que el título que tiene en las manos no es un punto de llegada, sino un carnet de identidad de un aprendiz eterno. Le diría que el mundo que conoce va a saltar por los aires varias veces —crisis económicas, revoluciones tecnológicas, cambios de paradigma— y que su mayor activo no será lo que sabe hoy, sino su capacidad para desaprender y volver a empezar. Y, sobre todo, le daría las gracias. Gracias por la valentía de ser parte de esa primera promoción que puso a Valencia en el mapa del marketing profesional. Aquel esfuerzo es el que hoy me permite hablar desde la experiencia y no solo desde los libros.

Has pasado de ser un alumno pionero a un referente con tu plataforma “Recetas de Marketing”. En EACE, la metodología es de “alta cualificación”. ¿cómo se traslada esa realidad del mercado al aula sin que el alumno se sienta abrumado por la teoría?

JBA: en EACE tenemos una máxima: el marketing no se lee, se cocina. Por eso llamé a mi portal “Recetas de Marketing”. En mis clases, la teoría es solo el condimento; el ingrediente principal es la realidad cruda del mercado. Yo no voy a clase a contar lo que dicen los manuales de Harvard, voy a contar por qué una campaña fracasó el martes pasado o cómo una Pyme valenciana ha logrado triplicar sus ventas cambiando su propuesta de valor. La “alta cualificación” significa preparar al alumno para el mundo real, donde no hay red de seguridad. Les enseño a ensuciarse las manos con datos, a entender el comportamiento humano y a ejecutar con precisión. El alumno no se abruma porque ve que lo que aprende tiene una aplicación inmediata en su cuenta de resultados.

¿Qué diferencia fundamental notas entre aquel alumno de 1992 y el profesional que hoy acude a formarse contigo en la Escuela de Alta Cualificación para el Empleo?

JBA: el contexto ha dado un giro de 180 grados. En 1992, teníamos hambre de estructura; nuestra misión era profesionalizar la intuición. El alumno de hoy, en cambio, nace con la tecnología en las venas, pero a menudo vive en una intoxicación informativa que le impide ver el bosque. El profesional actual tiene herramientas infinitas, pero a veces le falta la pausa estratégica. Mi labor en EACE es dotar a ese nativo digital de la solidez estratégica que aprendimos cuando los recursos eran escasos. Antes nos faltaba información; hoy nos sobra ruido. Por eso, mi enseñanza se centra en enseñarles a filtrar lo irrelevante para encontrar la esencia de la estrategia.

5. Como presidente de Asoprofe (Asociación Valenciana de Profesores de Formación Profesional), te has convertido en un adalid de la educación técnica. ¿cómo ha evolucionado la percepción de la FP en la Comunidad Valenciana bajo tu mirada?

JBA: estamos viviendo un renacimiento necesario. Durante demasiado tiempo, la FP fue considerada injustamente una opción de segunda mano. Desde Asoprofe, luchamos para que la sociedad entienda que la formación profesional es el motor real de la economía. Mi lucha diaria es prestigiar al docente de FP. Queremos que el profesor no sea un mero transmisor de contenidos, sino un mentor conectado con la empresa. Estamos logrando que las instituciones y las familias vean que un graduado en FP tiene una empleabilidad y una capacidad de innovación que, en muchos casos, supera a la universitaria. Es una cuestión de dignidad y de futuro nacional.

Muchos se sorprenden al ver que un hombre de empresa y alta estrategia dedica gran parte de su energía a Provida Castellón. ¿cómo se integran estos dos mundos aparentemente opuestos?

JBA: para mí, son las dos caras de la misma moneda. El marketing, en su mejor versión, sirve para mejorar la vida de las personas. Colaborar con Provida Castellón es poner ese conocimiento al servicio de lo más fundamental: la dignidad humana y la vida. No es una cuestión de “equilibrio” de agenda, es una cuestión de coherencia vital. Mi labor humanitaria me nutre como profesional; me enseña a priorizar, a ser empático y a recordar que, detrás de cualquier cifra de ventas o cualquier campaña de éxito, hay seres humanos con necesidades, miedos y esperanzas. En Provida aprendo lecciones de resiliencia que ningún máster puede enseñarte.

Hablas a menudo de “humanismo estratégico”. ¿es este el legado que quieres dejar a tus alumnos en EACE y a tus compañeros de asociación?

JBA: sin duda. Ese es mi concepto matriz. Quiero que cuando mis alumnos recuerden mis clases, no piensen solo en embudos de venta o en posicionamiento seo. Quiero que recuerden que el marketing es, ante todo, una disciplina humana. Si logramos que los futuros líderes empresariales sean estrategas con corazón, habremos ganado la batalla. El legado no son los títulos, ni los cargos, sino haber formado a profesionales que entiendan que la rentabilidad no está reñida con la ética. Al final, lo que queda es el impacto positivo que hayamos tenido en los demás, ya sea desde una presidencia o desde una tutoría personal.

Para terminar, Juan, volviendo a ese espíritu del Palau del 92… ¿cuál es el próximo reto que te ilusiona?

JBA: mi reto es seguir siendo el puente. Un puente entre la experiencia de los veteranos y la energía de los jóvenes que vienen con la IA bajo el brazo. Quiero seguir impulsando Asoprofe para que la formación profesional valenciana sea la mejor de Europa, y seguir en EACE encendiendo esa chispa de pasión en cada alumno. El marketing me lo ha dado todo, y mi mayor satisfacción es ver cómo las nuevas generaciones toman el relevo con más preparación de la que nosotros tuvimos, pero con la misma ilusión que nosotros sentimos aquel 4 de junio de 1992.

Entrevistador: gracias, Juan, por esta lección de vida y marketing. Es evidente que, aunque el escenario ha cambiado del Palau a nuestras aulas, tu mensaje sigue teniendo la misma fuerza de aquel primer día.

JBA: gracias a vosotros. Nos vemos en las aulas y en las empresas, que es donde se cocina el futuro.