Durante la primera década del siglo XXI, el código QR (quick response) se convirtió en el chiste recurrente de las agencias de publicidad. Considerado una tecnología tosca, estéticamente desagradable y de nula utilidad para el consumidor, el
Durante la primera década del siglo XXI, el código QR (quick response) se convirtió en el chiste recurrente de las agencias de publicidad. Considerado una tecnología tosca, estéticamente desagradable y de nula utilidad para el consumidor, el